En medio de la persistencia del conflicto armado en el Catatumbo, el sector palmicultor mantiene su convicción de que su tierra debe estar dedicada al sector agropecuario. Por eso, Tibú se ha convertido en el segundo municipio de Colombia con más palma.
En el marco de la Conferencia Nacional sobre Palma de Aceite, en Villavicencio, el presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), Nicolás Pérez Marulanda, señaló a La Opinión que “el Catatumbo es una de las demostraciones más potentes del poder transformador de la palma”.
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“Tibú es el segundo municipio con más área sembrada en el país, con unas 43.000 hectáreas, que pertenecen a alrededor de 2.000 palmicultores, casi todos ellos de pequeña escala. Si no fuera por la palmicultura, no hubiéramos podido contener el avance de los cultivos ilícitos”, señaló Pérez Marulanda.
El líder gremial consideró que los tibuyanos tienen doble mérito, porque han continuado en ese sector a pesar del abandono del Estado y de todos los problemas de seguridad que les toca enfrentar. Por eso reiteró su agradecimiento a los palmicultores de este municipio y de toda esa subregión de Norte de Santander.
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural del departamento, Carlos Germán Delgado Méndez, precisó que el cultivo de palma es la principal actividad agropecuaria, con alrededor de 44.000 hectáreas.
Así, el departamento ha contribuido a la producción nacional de aceite de palma, que el año pasado, según el presidente ejecutivo de Fedepalma, fue la más alta de la historia: 1,93 millones de toneladas.
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“La producción va creciendo con respecto al año pasado y esperamos cerrar el 2026 con cerca de los 2 millones de toneladas”, afirmó. La producción de aceite de palma superó las 1,24 millones de toneladas entre enero y julio.
De acuerdo con Fedepalma, el crecimiento de 2025 es 12% frente a 2024 y este resultado se debe a desempeños sobresalientes en las zonas Central, que creció 24%; y Oriental, con un incremento del 8%.
Por otro lado, las exportaciones de aceite de palma crudo se incrementaron 53%, al pasar de 382.000 toneladas (2024) a 583.000 toneladas en 2025.
Conflicto le quita trabajadores
Uno de los productores asistentes al evento, organizado por Fedepalma a través de Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma), resaltó que el conflicto armado que se vive en algunos territorios palmeros ahuyenta a los trabajadores, especialmente a los jóvenes, quienes prefieren migrar a las ciudades para poder cumplir sus proyectos de vida.
Palmicultores de Norte (Palnorte) es una de las empresas de la región que participa en la exposición comercial y liderará este jueves una ponencia dentro de la agenda académica. Su gerente, Mauricio Mario Vargas Giraldo, manifestó a La Opinión que “para nadie es un secreto que, en el Catatumbo, llevamos 20 meses de un conflicto que libran dos grupos (disidencias de las Farc y Eln)”.
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“Nosotros nos mantenemos al margen, porque nuestro trabajo es diario. En algunas veredas, donde está más acentuado el conflicto, se nos dificulta para la mano de obra. Algunos trabajadores dicen: ‘yo a esa finca no voy porque hay presencia de drones, de personas que piden documentos, que piden los celulares. Pero nosotros seguimos trabajando y generando empleo”, subrayó Vargas Giraldo.

El líder corporativo manifestó que, si bien es cierto que las organizaciones armadas ilegales han manifestado que los sectores productivos no tienen nada que ver con esa guerra, la situación de orden público los afecta.
“Estar en medio de un conflicto no es fácil. Sin embargo, tenemos que seguir para adelante y esperamos, de todo corazón, que se llegue a un acuerdo que pare el conflicto”, apuntó.
Una de esas afectaciones recientes es la de julio pasado, cuando la Cooperativa de Palma Risaralda (Coopar), en la vereda Risaralda de La Y Astilleros, en El Zulia, anunció la suspensión indefinida de las operaciones de su planta extractora por problemas de orden público, que no permitieron continuar con la recepción y procesamiento de la fruta de palma.
El dato
Según la presidenta de la Junta Directiva de Cenipalma, Catalina Convers, la institución tiene dos metas fundamentales: incrementar la productividad, reduciendo los costos de producción, y mitigar las amenazas fitosanitarias, lo que conduce hacia su gran propósito de alcanzar las 5 toneladas de aceite por hectárea; el nivel de producción de Colombia es de 3,66 toneladas de aceite por hectárea.
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